¿Por qué sí a la Alianza?

Hoy día, a más de dos años en que el partido oficialista asumió el poder, el desencanto ciudadano se ha hecho presente. Quienes en su momento vieron la posibilidad de que se diera una transformación en el país, han quedado desilusionados. Es como si despertaran de un sueño para afrontar la pesadilla que representa la falta de oportunidades, la pérdida de empleos, la cancelación de fondos y fideicomisos con los que se impulsaba desde el arte hasta cuestiones relevantes como la salud de las personas.

Hoy el porcentaje de indecisos y de desencantados con el gobierno federal es mayor. Por ello, conformar una alianza de partidos es la mejor forma de demostrar no sólo que se tiene una oposición sino de que se puede ser la mejor opción para atender los problemas que le aquejan a nuestro país.

Hoy  los mexicanos tenemos dos caminos: mantener las cosas en el estado en que se encuentran, vivir en el autoengaño que nos ofrece quien gobierna al país a costa del nulo crecimiento demostrado ya durante dos años, o apostarle a recuperar el rumbo perdido, impulsar la suma de voluntades para trazar un mismo sendero y construir el país humano y generoso que todos merecemos.

Las alianzas entre fuerzas políticas, pensadas no sólo de forma coyuntural durante un proceso electoral, sino con el objeto de permear en el ánimo de la sociedad y ofrecer una alternativa en la forma de gobernar, hacer política y administrar los recursos públicos; son el instrumento que las democracias modernas nos ofrecen para brindar una mejor calidad de vida a las personas.

Si bien cada instituto político tiene en sí una ideología y doctrina propias; es importante reconocer que al conjuntar lo mejor de cada ideología y buscar las coincidencias, se logrará construir una plataforma política y un programa de gobierno que sea acorde con la realidad social, política, cultural y económica de la actualidad.

Ahora más que nunca nuestro país y nuestro Estado requieren de formas de gobierno inclusivas que atiendan a las necesidades de la gente; que tengan ojos y oídos para ver y escuchar el clamor de la sociedad; que sean sensibles para atender temas prioritarios como lo son la educación, salud, seguridad, generación de empleos y desarrollo justo y equilibrado. Por ello, necesitamos una oposición unida, no pulverizada ni fragmentada, que pueda afrontar el embate de un gobierno federal y un partido oficialista que destruye, desmantela y debilita al Estado mismo, a costa de imponer la voluntad de una sola persona. 

Una alianza de partidos es la propuesta y la mejor opción para generar un auténtico contrapeso entre los poderes ejecutivo y legislativo federal; además de ser la mejor forma para establecer gobiernos estatales democráticos, capaces de consolidar el estado de derecho y de impulsar el desarrollo económico e industrial del país.

Una alianza de partidos donde el bienestar general y la atención de todos los sectores y clases sociales sea vista como el interés supremo y el objetivo primordial, es la fórmula ganadora que México y Tlaxcala necesitan. 

En resumen puedo decir que un sistema de gobierno compartido donde se construyan los consensos y la suma de voluntades en beneficio de todos, es la respuesta al por qué sí a una alianza.

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