¿Cómo vamos?…

A falta de estrategias, profesionalismo y una sobrades de improvisaciones, el país sigue con problemas públicos que aquejan a todos. El combate a la pobreza mismo que se ha destinado más de medio billón de pesos con 25 programas de planeación nacional y presupuesto público destinado en el paquete económico de 2020, ha sido ejemplo de una toma de decisión rápida, con falta de prospectiva y estrategia en vías de desarrollo, se han volcado más en una decisión política, misma que busca mantener un electorado fuerte, bien identificado, mismo que se sienta apoyado con el derroche económico, aun sin importar y faltando el crecimiento en términos económicos.
La incertidumbre y las calificadoras de gran importancia Internacional como lo son Ficth Ratings, y Standard and Poor’s, han reducido la confianza y aumentado el grado de incertidumbre para la inversión privada y pública en nuestro país.
El abastecimiento por parte del gobierno hacia la sociedad es un modelo que no funciono y hubo crisis económicas ya en el pasado y la vida pública de nuestro país, es decir, aquel estado paternalista ya no tiene cavidad en un modelo económico como en el que hoy nos encontramos, el avance tecnológico y la era económica actual ha dado un paso enorme como para querer retroceder y reactivar una economía que hoy queda obsoleta.
El optimismo nacional está por encima de estudios y pruebas que indican e incluso hablan de un estancamiento económico, pero pareciera que lo más importante es llegar a 2021 con esa fuerza electoral y mantener el poderío que alguna vez pareció imposible llegar, pero ya estando ahí y como todo fuerza política, se trata de mantener y mover a como mejor parezca por el tiempo que mejor sea posible.
Estamos a unos meses de entrar a una década decisoria y nueva en la vida social, cultural y sobre todo publica para nuestro país, las condiciones pareciera están cambiando, no sé si empeoran, siguen igual o nos hacen creer que por fin esta si es la buena, en donde todos entramos, todos somos tomados en cuenta. Pero en fin, no dejemos que el optimismo nos invada, utilicemos la racionalidad para no dejarnos llevar por lo mediático.
ROBERTO RUÍZ

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