
Como cada año, las principales calles de Huamantla, se vistieron con tapetes de colores, adornos de flores y otros detalles que iluminaron la Noche que Nadie Duerme, para dar paso a la procesión de la Virgen de la Caridad.
Un promedio de seis horas antes de la bajada de la imagen, cientos de artesanos comenzaron a confeccionar el suelo que habría de pisar su deidad.
La expectación que envuelve esta mágica experiencia, atrajo a visitantes de la CDMX, Puebla, Veracruz y hasta de otros países como España italia y Dinamarca, que hicieron largas filas para apreciar los siete kilómetros de tapices de aserrín de colores.
De acuerdo con versiones de algunos habitantes, este año se registró la visita de más de 250 mil personas procedentes de municipios y estados aledaños a la ciudad de los muéganos.
Múltiples historias de amor, de amigos y familias completas se entretejieron en cada una de las calles confeccionadas por los artesanos.

La tecnología se adueñó de las calles con cientos de “selfies” grupales, en pareja y otros estilos para dar testimonio al arte efímero del que formaron parte.
Alrededor de las 11:00 horas, una fuerte lluvia que se prolongó hasta pasadas las 3:00 de la mañana, borró el esfuerzo plasmado por los artesanos, pero no los recuerdos de la gente.

Alrededor de la 1:30 de la mañana de este 15 de agosto, la Virgen de la Caridad fue sacada de la iglesia y subida a su carro a la 1:30 de la mañana para realizar la tradicional procesión por las principales calles de la ciudad.
Seis horas después, la imagen volvió a la basílica junto con los peregrinos que la acompañaron, en donde se ofició una misa y la virgen fue colocada nuevamente en su Nicho en donde permanecerá todo el año hasta la próxima feria.

