
Opinión de Mary Montes
Con la llegada de Luis Antonio Ramírez Hernández a la Segob, y con los conflictos que atraviesa la dependencia, bien haría en hacer una limpia y quitarse de encima al que ocupa el cargo de Director Jurídico.
Miguel Angel Sánchez Ramírez presuntamente ha utilizado su posición en la Segob para ir en contra de todo lo que la 4T prometió acabar: corrupción, privilegios y tráfico de influencias.
Su protegida Rosa María N. regresó a trabajar después de 90 días. Ella es la encargada de Asuntos Laborales. Casualmente, todos los asuntos los ha perdido con sumas de dinero extraordinarias que lastiman el erario público.
La única explicación es la siguiente: Rosa María N. pierde los laudos, pero Sánchez Ramírez los defiende por fuera desde otro despacho presuntamente para negociarlos y cobrar jugosas suma.
Con estos antecedentes, ¿cómo ayuda a su nuevo jefe a impedir que la Segob siga sin dar resultados?
