En 2022, fue víctima de una violación en grupo. Al lidiar con la depresión postraumática, intentó suicidarse arrojándose desde un quinto piso. No la mató, pero la dejó parapléjica y con severo dolor neuropático.

En 2024, Noelia solicitó el suicidio asistido, o eutanasia, que España había legalizado en 2021.

La comisión regional de Cataluña (CGAC) aprobó la solicitud y programó su muerte para el 2 de agosto de 2024.

Su padre apeló la decisión y, con el apoyo de un equipo de abogados cristianos, intentó detener el intento de su hija de someterse a la eutanasia.

Tras dos años de litigios, todos los tribunales —desde los tribunales administrativos españoles, pasando por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, hasta llegar finalmente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)— ratificaron el derecho de Noelia a poner fin a su vida.

Está previsto que mañana, 26 de marzo de 2026, se someta al procedimiento.

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