
Carteles que invitan a marcharse de la casa, manchas de lejía en la puerta, un coche pintado con la leyenda: «Rata contagiosa».
Además de matar, a veces el coronavirus convierte la empatía en una cuestión de distancia: la que va de la ventana de los aplausos de cada tarde a las zonas comunes compartidas con el vecino expuesto a la enfermedad por su trabajo.
Hablan los ejemplos: el caso de la ginecóloga Silvana, sorprendida al encontrar en su cochera su vehículo transformado en un mural de insultos. O José Antonio, carnicero, destinatario de un sobre anónimo.
«Hola, vecino. Sabemos de tu buena labor en el hospital y se agradece, pero debes pensar también en tus vecinos. Aquí hay niños y ancianos. Hay lugares (?) donde están alojando a profesionales. Mientras esto dure, te pido que lo pienses».
Este mensaje lo recibió Jesús, médico de familia en un hospital de la provincia de Ciudad Real (centro), donde hay más de 200 personas con coronavirus y su madre dio la voz de alarma en su perfil de Facebook.
Investigarán ataques de odio
La Policía española anunció ayer que investigará como delitos de odio estos episodios de acoso a los profesionales expuestos al coronavirus, que se producen mientras cada tarde, la gente sale a sus ventanas y balcones a aplaudir en homenaje a esas mismas personas, especialmente los sanitarios.
En Barcelona, la ginecóloga Silvana entró en el garaje para tomar su auto rumbo a una nueva jornada de trabajo como ginecóloga, pero en el lateral de la puerta del conductor habían pintado «Rata contagiosa» con spray negro sobre la carrocería blanca.
UAntes de asistir a una mujer en su parto, la doctora denunció los hechos a la Policía.
