Carlos Linares se hizo viral en redes sociales luego de contar el calvario que vivió al rescatar a una perrita callejera minutos antes de ser sacrificada en el Módulo Camino del Municipio de Apetatitlán

Linares es oriundo de Puebla pero recientemente se mudó a San Pablo del Monte, en donde conoció a esta perrita que esterilizó en octubre y el pasado miércoles fue capturada y trasladada al Antirrábico.
“Ella logró ganarse mi cariño porque es muy alegre, siempre está de buen humor y en su cara desde que la conozco no había notado tristeza”.
Sin embargo, al acudir al Módulo le solicitaron una cantidad de requisitos “con el afán de no darme a la perrita nunca”.
Original y copia de su cartilla militar, además de un oficio expedido por la presidencia del lugar donde fue capturada dirigido al Módulo Canino, además de su cartilla de vacunación original y una copia de la cédula profesional en caso de ser atendida por un veterinario particular.
La respuesta de los encargados del módulo fue: “Ya nada se puede hacer, pero si quieren vengan mañana con toda esta documentación suya y del perro, pero lleguen antes de las 7:00 horas, porque una vez iniciado el sacrificio ya no podemos detener a la gente que los sacrifica”.
Carlos se dispuso a evitar que esto sucediera, por lo que llegó a las 6:25 horas con su papá, en donde sólo permitieron la entrada de una persona a quien condicionaron a no usar su teléfono celular en el interior.
“Enorme impotencia y rabia sentí al entrar y ver que muchos estaban con su carita triste, con expresión de ¡Ayúdame por favor!, eran unos 220 perros entre mestizos y de raza, con collar y sin collar, chicos y grandes, perros que estaban temblando con su carita triste”, relató Carlos.
Diez minutos antes de iniciar el sacrificio y revisar toda la documentación completa, le comentaron que además tendría que donar croquetas o de lo contrario no le podían entregar al animal.
Afortunadamente llevaba en su vehículo croquetas, por lo que después de entregarlas le devolvieron a su perrita.
“Mientras le estábamos poniendo la pechera, comenzamos a escuchar a muchos perritos llorando como una masacre, habían comenzado a sacrificarlos. Sentí impotencia, rabia, muchas ganas de llorar, por no poder hacer nada por los demás perritos”.
Al subir a su automóvil, se pudo notar el rostro lloroso de la perrita rescatada, “no se si fueron lágrimas de felicidad de saber que la salvamos o eran lágrimas de impotencia de tanta crueldad que existe en la sociedad”.
Además de esta perrita, Carlos cuenta con 18 perritos más que ha rescatado de la calle y que alimenta todos los días, por lo que pidió el apoyo de los ciudadanos para el sustento de estas mascotas.

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